lunes, 10 de enero de 2011

y dejar que el porvenir, traiga flores luego...

Recuerdo una escena en la que un hombre y una mujer, sentados frente a frente una tarde en el Parque Forestal, fueron sorprendidos por una anciana que vendía pequeñas rosas rojas. 
La joven, con la suspicacia que la caracterizaba, la miró desconfiada presintiendo que el puñado de rositas era parte de algún rosal cercano. Él, sin embargo, con la timidez y el nervosismo que pudo caracterizar  un encuentro como ese, accedió a la oferta, que parecía más bien un soborno. Paso siguiente: él le regala la rosa a ella, y ella le saca las espinas sin tener claro lo que podía decir; entendía el gesto de cortesía, pero la desconcertaba precisamente el descuido. Y qué haría con una rosa que pronto moriría seca y de aspecto deprimente, finalmente las rosas rojas con el tiempo se vuelven negras.
La verdad es que ella estaba siendo muy estricta: su papel en ese entonces era no dejarse conquistar tan facilmente, poniendo el muro frente a su corazón. Quizás él pudo percibirlo, quizás no. 

Luego llegaron -para quedarse- las rosas azules, pero ya para ese entonces el muro había sido derribado y ella al tomarlo de la mano y sostener con la otra una rosa, se sentía flotando en la dicha y la fortuna.

El girasol llegó dulcemente un día, junto a un jugo natural lúcuma-arandano. Si bien ella hubiera preferido que el sentido de esa flor no hubiera estado relacionado a "disculpas, perdón u olvido", dejaba colarse el júbilo por el brillito de sus ojos al sentirse nuevamente una afortunada. Le encantó imaginarse a ese hombre caminando nerviosamente con un enorme girasol hacia su destino, le encantó imaginar que lo buscó y eligió pensando que ese tamaño de pétalos y el color combinaban perfectamente con las mejillas de ella. Ella ya se sabía soñadora.

Ahora, ella entona suavemente una canción de los Kuervos del Sur que menciona la llegada del porvenir junto a un conjunto de flores, para que él de vez en cuando retome la gracia de hacerla imaginar un hombre nervioso, algo avergonzado, que debe elegir el color y el tamaño adecuado que combine con ella, con toda ella, para que luego ella se sienta afortunada y observada y especial. 
Creo que la dulce técnica de la canción, lo ha dejado enternecido, y es que ella ya lo ha percibido cuando ambos de la mano encuentran en el camino un puesto de flores de vivo colores. Claro que ella no querría más rosas rojas ni azules, conociendola como la conosco creo que preferiría las rosas blancas, o los girasoles, o los hermosos tulipanes... hay que esperar a ver con qué la sorprende.

domingo, 9 de enero de 2011

Por la mañana

Me encanta el juego del mejor desayuno: Cuando vienes aquí a dormir y luego por la mañana me levanto antes de que comience Friends para hacer un rico desayuno, siempre intentando sorprenderte y/o que quedes satisfecho (así aprendí que no te gusta la leche con manjar); dependiendo del día elijo si lo mejor sería una chocolatina fría o caliente, con un poco de helado o un poco de café, también las tostadas con palta son prioridad, aunque los huevitos a la copa son bienvenidos. Y cuando yo despierto en tu cama un fin de semana, escucho que te levantas temprano algunas veces y vas a comprar marraquetas crujientes donde el caballero del bigote, nuevamente la palta triunfa entre las prioridades, o sino los huevos revueltos (si tienen tomate es mejor para mi), y claro, a ti te encanta lucirte con las frutas y el yogurth, y yo sonrío porque tienes la habilidad para darme en el gusto con mis caprichos. Me encanta el juego de los desayunos, y me gusta mucho la idea de despertar todas las mañanas con un jugador como tú. 
Ah! y lo confieso, me gusta tanto sentir que me miras cuando inicio mi lucha por levantarme, por salir de las sabanas que entremedio se roban mis calcetines, y que -ahora- tu culpes a mi almohadita de dulce por todo ello. Me encanta despertar contigo, desde que el sueño me comienza a soltar y busco tu cuerpo para un abrazo si es que ya no estoy atrapada en él, hasta que las cucharitas persisten en juguetear y terminan en ronroneos o cantitos tiernos.

Un Eterno Resplandor [...]

 
 
 



Como si de pronto otros personajes nos reencarnaran en una pelicula de ciencia ficción -donde los deseos pueden hacerce realidad-. Así funcionó Eternal Sunshine, como un espejo de los oscuros deseos de un corazón dañado. Finalmente, cuando hay amor, ni el olvido ni el dolor pueden desalojarlo por completo. Si bien, nuestra historia -la de hoy- es como la II Parte de esta película, no puedo dejar de tenerle cariño a la mágica experiencia de sentir que el amor es más fuerte que la rabia, el dolor, el temor.
Ternura y Locura, en una pareja que sobretodo guarda complicidad y niñez. Me encanta :)


año nuevo y todo parece nuevo...



No tiene que ver con olvidar. Por fin no tiene que ver con eso. Se trata de sensaciones y emociones que persisten, que se afianzan y se regeneran a medida que lo necesitan. La confianza y la serenidad ocupan el trono reinando sobre el país de los sueños: Sueños que cobran sentido cuando dos personas saben que existen para compartir su vida junto al otro. Y es que eso me sucede con él, y él no hizo mal su trabajo cuando insistió tanto en que no imaginaba un futuro -una vida- sin mi.
Quizás estemos juntos por obedecer al destino, o tal vez, todo lo contrario, estamos juntos de obstinados, para llevarle la contra al azar que varias veces nos ha jugado en contra. 
La verdad, este año (un cuarto año nuevo que llevo convocandote) me ha traído desde un comienzo esa templanza que alivia, que va más acompañada de la sabiduría. 
Me encanta lo que siento, lo que pasa por mi cuerpo, lo que hay bajo mis pies; por fin, tierra firme y un horizonte despejado.
Ahora todo esta en nuestras manos, y nos dedicaremos sutilmente a construirlo (a avanzar); como cuando él toma los carboncillos y dibuja sobre las hojas de un block; como cuando yo me siento frente al atril y trazo imágenes al óleo.