La magia de Kim Ki-Duk está en traspasar emociones sin utilizar el dialogo. Efectivamente las palabras sobran cuando hay gestos y sensaciones cargadas de afectos y efectos. Me encanta la sutileza que usa en sus películas y sobretodo la música que elige para acompañar cada escena, ya que funciona como el condimento exacto (esencia de vainilla). A mi parecer no se trata sólo de cine coreano, este cine tiene la marca de su director, la misma que se puede leer en otras películas como “El Arco”, “Time” y “Primavera Verano Otoño Invierno y otra vez Primavera”. El mensaje que siempre está dejando es que las palabras sobran y también se puede hacer poesía con el cuerpo cuando se contacta con otro, cuando los labios descubren una nueva textura, cuando los dedos de las manos se abren y se deslizan amarrándose al viento, cuando las miradas se sostienen en los ojos del otro, y sobretodo cuando nacen –florecen- las sonrisas.
Hierro 3 se abre como una historia de amor y desamor que da cuenta del dolor ácido e injusto de una mujer frágil (de cristal) que es violentada constantemente por su esposo, hasta que aparece un hombre joven y solitario que jugando a pertenecer a algún lado llega a la casa de esta mujer triste, con la mirada dolida, con el cuerpo marcado, y con exceso de delicadeza y ternura comienza a cuidarla, a quererla, hasta llegar a amarla como ella necesitaba. Ambos se refugian en el otro, encontrando un espacio cálido, lleno de sueños y sobretodo de sonrisas. Pero el esposo de esta mujer es un hombre machista, violento, celoso, y jamás entregaría algo que considera de su propiedad. El joven se transforma en la sombra de ese hombre, una sombra/fantasma que solo ella puede ver, sentir, atrapar, abrazar y besar. Y ella comienza a sonreír, guardando el silencio necesario para continuar hilando el destino junto a ese joven fantasma que cambio su vida. Así esta película se cuenta como un amor que comenzó a vivirse de a tres.
La canción principal de la película es de Natasha Atlas, “Gafsa”, y por lo general comenzó a sonar cuando él insertó el disco para encontrarse con ella. Ahora, cuando escucho la canción la siento como un hermoso tema (belga-egipcio) que me deja sobretodo con la última escena de la película, cuando ambos sonríen (esas sonrisas que al abrirse lentamente, parecen florecer). Me parece que es una película que atrae un exceso de melancolía y nostalgia, no apta para aquellos reacios a conectarse con sus emociones…
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