lunes, 6 de septiembre de 2010

Gatos y Blues

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A veces jugamos a ser gatos. Gatos regalones y ronroneantes, suaves-sedosos, peludos y obesos, de ojos redondos, bigotes largos, y cabeza ancha con orejas cortas, como los gatos persas. Pero también tenemos algo de esos gatos de tejados, gatos sigilosos, desconfiados, seductores y vagos, ocupando esta ultima característica como un verdadero “don”. Y ese juego nos pone un nombre; yo gato, tú gato, nosotros gatoneamos. Es entonces cuando me pregunto el origen de todo este ritual de encuentros llenos de complicidad. ¿Desde cuándo somos gatos?. Según tú, yo siempre fui uno de ellos, y mi cara en una fotografía sería tu prueba más evidente, y según yo, eres tú quien diseñó la ternura en un juego de palabras y gestos que busca concebir y/o describir esta forma tan única que tenemos para amarnos. La verdad es que me encanta todo eso, aunque sea tu mejor excusa para hacerme enojar, reir y sonreir. Y claramente el blues es totalmente gatonesco, sobretodo si se disfruta a tu lado :)

Canción: La Gata (El Cruce)

Su alma es libre de instintos salvajes,
a veces es muy niña otras se cree grande
desaparece en la noche
solo ella sabe cuando volver
y cuando vuelve ilumina todo
ella sabe cómo hacerse querer…

Su pelo es negro como sus penas
Sus labios gruesos a hablar se niegan
No tiene miedo a caminar sola
O a usar sus botas si es que hay que pelear
Pero prefiere forzar las instancias
Su único miedo es volverse a enamorar

Eres como una gata sobre el tejado
que aun no sabe dónde ir      
vive la vida como que no hay mañana  
pero no te vayas a arrepentir

No juegues con fuego ni te quemes sola     
no siempre la vida gira en torno a ti                 
a veces la magia de juego se encuentra en saber elegir…

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