lunes, 6 de junio de 2011

Anacrónica (crónica)

 

viejos

La típica canción de Beck sonando en el recuerdo, mientras la lluvia caía sobre el vidrio, gotas suicidas si quisiera invocar a Cortázar, El aroma agrio del sepia que con una calidez desamparada retrata luces y sombras. Sólo entonces se detuvo el tiempo haciendo honor a otros tiempos, buscando desdoblarse, pero sin lograrlo.

Y llueve, por fin llueve “llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós. “ (Aplastamiento de las Gotas, J.Cortázar)

No hay comentarios:

Publicar un comentario